De los 123,2 millones de personas desplazadas por la fuerza en todo el mundo,
49 millones son menores de 18 años
El mundo actual enfrenta crisis diversas donde el cambio climático, los conflictos armados y los desplazamientos forzados están muy interconectados. Estas dinámicas globales impactan de forma especialmente dura en la infancia, que es siempre el grupo más expuesto cuando fallan los sistemas de protección, educación y salud.
Según la ONU, se estima que, a finales de 2024, en el mundo había 123,2 millones de personas desplazadas por la fuerza a causa de guerras, violaciones de los derechos humanos o catástrofes ambientales. De esa cifra, aproximadamente el 40% -es decir, 49 millones- eran menores de 18 años.
En regiones como Sudán del Sur y la República Democrática del Congo (RDC), la combinación de inestabilidad, violencia, emergencias climáticas y pérdida de medios de vida ha generado situaciones prolongadas de emergencia que afectan a millones de niñas y niños. Muchos crecen en contextos de refugio o desplazamiento, con acceso limitado a servicios básicos y con barreras significativas para ejercer sus derechos.
Estas crisis no son fenómenos aislados: forman parte de un escenario global donde las soluciones requieren cooperación, corresponsabilidad y una mirada que conecte lo local con lo global.
Este año 2026, el foco de nuestro circuito de carreras solidarias se centra en apoyar a la infancia refugiada, implementando proyectos que garanticen educación, protección y bienestar en contextos de emergencia.
INFANCIA REFUGIADA: por una educación que protege
La escuela les ofrece herramientas para protegerse, atención psicosocial para superar los traumas ocasionados por la guerra, alimentación diaria y un espacio de convivencia, de seguridad y de paz para sus vidas.
La educación es clave para fomentar el diálogo frente al conflicto, la empatía frente a la hostilidad, la acogida frente al rechazo. La educación es fundamental para la creación de una cultura de paz, para construir un mundo más justo y solidario. La escuela es refugio.
A través de nuestros proyectos, atendemos, protegemos y acompañamos a la infancia en contextos vulnerables y a sus familias y comunidades. Les ofrecemos atención humanitaria, atención psicosocial, apoyo educativo y espacios de juego y convivencia que les permitan recuperar su rutina y acceder a un futuro de oportunidades.
Para ampliar esta información, puedes descargar nuestros informes:
- «La educación es su mejor defensa. Por el derecho a una educación que protege, cuida y construye futuro»
- «Aprender en peligro. Desafíos para una educación que protege y construye paz en contexto de crisis»
- «Escuela refugio, escuela que acoge. Desafíos para garantizar la acogida educativa de la infancia y la juventud en movilidad forzada»
A continuación te mostramos algunos de los ejemplos del trabajo que realizamos Entreculturas y Alboan en defensa del derecho a la educación en contextos de desplazamiento y refugio:

Sudán del Sur enfrenta una crisis humanitaria profunda, estructural y prolongada, que impacta de modo particularmente severo en la infancia. En la actualidad es el país más pobre del mundo, con indicadores de desarrollo humano críticos, y una gran parte de su población vive en situación de extrema vulnerabilidad.
El país se enfrenta a múltiples retos, entre los que destacan altos niveles de conflictividad, país con conflicto altamente violento, deficiencias básicas muy severas en materia de agua, saneamiento e higiene, vulnerabilidad socioeconómica, exposición a desastres naturales como inundaciones y epidemias, y falta de capacidad institucional de respuesta y carencias en infraestructura básica.
Como resultado de esta crisis, millones de personas, refugiadas, desplazadas internas o retornadas, luchan por sobrevivir. La crisis en Sudán ha provocado el desplazamiento de más de 12 millones de personas, convirtiéndola en la mayor crisis de desplazamiento del mundo, con más de 11 millones de desplazados internos y alrededor de 4 millones de personas refugiadas y solicitantes de asilo en países vecinos como Chad y Sudán del Sur (ACNUR, 2025), siendo Sudán el principal país de origen, con el 94% de personas refugiadas.
Ante este contexto, la infancia, especialmente niñas, niños y adolescentes refugiados, desplazados o retornados, se encuentra entre los grupos más afectados. Muchos carecen de acceso a educación, a espacios seguros, a servicios básicos de agua y saneamiento, a atención en salud, a protección psicosocial, y en muchos casos están expuestos a violencia, explotación, desnutrición o enfermedades.
Entreculturas junto a nuestro socio local Servicio Jesuita a Refugiados (JRS), han venido desarrollando intervenciones que confirman la urgencia de actuar. Este proyecto propone intervenir en campos y asentamientos de refugiados y pueblos de acogida, como los campos de Makpandu (estado de Equatoria Occidental) y Maban, zonas de asentamiento de desplazados internos, con un enfoque centrado en la infancia, priorizando a niñas, niños y adolescentes refugiados, retornados o desplazados internos, así como a sus familias y comunidades.
El proyecto apoyará a 465 personas (272 mujeres y 200 hombres), priorizando a las personas refugiadas, retornadas y desplazadas internas, las niñas, niños y adolescentes, las personas con discapacidad y las mujeres en situación de vulnerabilidad y supervivientes de SGBV (Violencia Sexual y de Género), en contexto de emergencia y con prioridad en infancia.
Con esta intervención aspiramos no solo a mitigar las consecuencias inmediatas de la crisis (privación, desprotección, vulnerabilidad), sino a contribuir al desarrollo, resiliencia y futuro de una generación que ha nacido o crecido bajo conflicto, una generación que puede ser clave para la reconstrucción social, la paz y la estabilidad de Sudán del Sur.

El este de la República Democrática del Congo enfrenta una de las crisis humanitarias más graves y prolongadas del mundo, caracterizada por violencia extrema, desplazamientos masivos y violaciones sistemáticas de los derechos de la infancia. La intensificación del conflicto en enero de 2025, con la toma de las ciudades de Goma y Bukavu, ha obligado a más de 2,5 millones de niños y niñas a desplazarse, mientras que cientos de escuelas han sido utilizadas como refugio, dejando a más de 375.000 menores sin acceso a la educación.
El Servicio Jesuita a Refugiados (JRS), presente en el país desde 1995, ha acompañado de manera constante a refugiados, desplazados y comunidades vulnerables, brindando apoyo en educación formal e informal, asistencia psicosocial, ayuda de emergencia, medios de subsistencia, protección y programas de reconciliación en Kivu Norte y Sur.
En los últimos años, sus programas educativos han beneficiado a más de 41.000 personas, con un enfoque especial en educación inclusiva, formación docente y apoyo a niñas y jóvenes.
En este contexto, el proyecto busca mejorar el bienestar psicológico y la resiliencia de aproximadamente 2.000 niños y niñas, incluyendo desplazados, repatriados y menores de comunidades de acogida, mediante sesiones de apoyo psicosocial, prevención y respuesta a abusos, así como actividades recreativas y lúdicas en 10 escuelas públicas alrededor de Goma. Además, se ofrecerá acompañamiento psicosocial a docentes y se organizarán torneos deportivos y culturales, junto con la distribución de kits recreativos, con el objetivo de fortalecer tanto las condiciones educativas como la calidad de vida de los menores beneficiarios.