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Entreculturas y Alboan

Entreculturas es una ONG jesuita que defiende el derecho a la educación de calidad de todas las personas como vía para alcanzar un mundo justo y sostenible.

Esta misión se traduce en proyectos de cooperación, propuestas educativas, acciones de sensibilización social e incidencia política, programas de voluntariado y espacios de diálogo y participación con empresas, organizaciones e instituciones públicas. Todas ellas actividades muy diferentes pero complementarias que constituyen la esencia de nuestra labor y de nuestro compromiso.

Estamos presentes en 38 países de América Latina, África, Asia y Europa, en los que llevamos a cabo 192 proyectos. Con nuestro trabajo, contribuimos actualmente a que más de 230.000 personas tengan unas condiciones de vida más dignas. 

Alboan es una ONG jesuita de cooperación internacional.

Trabajamos por la construcción de una ciudadanía global que promueva la justicia socioambiental y la equidad de género. Junto a otras personas y organizaciones aspiramos a transformar las estructuras generadoras de exclusión a nivel local y global y a promover nuevas relaciones sociales y económicas. Desplegamos nuestra misión en alianza y formamos parte de diversas redes y plataformas, especialmente, de aquellas vinculadas a la Compañía de Jesús a nivel local e internacional.

Ambas instituciones trabajamos por las siguientes causas:

1.- La garantía del derecho universal a una educación de calidad.

2.- La defensa de la vida digna de las personas migrantes y refugiadas.

3.- La promoción de una justicia socio-ambiental.

4.- El fortalecimiento de la participación y la ciudadanía global.

5.- La promoción de la equidad de género.

Emergencia educativa

La emergencia sanitaria provocada por la Covid-19 ha dejado sin escuela a millones de niños y niñas en todo el mundo, afectando especialmente a la infancia más vulnerable.

En la mayoría de países de América Latina o de África los colegios aún no han reabierto sus puertas, lo que supone más de medio año sin asistir a la escuela. 

Muchos niños, niñas y jóvenes no cuentan con un ordenador o, ni siquiera, con conexión a Internet en sus casas. Para otros, además, el almuerzo del centro educativo era su principal comida diaria.

Quedarse en casa también significa, desgraciadamente, que aumenten las probabilidades de sufrir maltrato intrafamiliar e, incluso -sobre todo en el caso de las chicas-, violencia y/o abusos sexuales.

Si no actuamos, la emergencia sanitaria también derivará en una grave emergencia educativa. No podemos permitir que el derecho a la educación retroceda ahora que tanto se había avanzado en el cumplimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible número 4. 

Miles de niños y niñas necesitan una alternativa a este frenazo que la pandemia ha supuesto en sus vidas y que, para muchos y muchas, podría suponer el fin de su oportunidad de aprender y aspirar a un futuro digno.

En Entreculturas estamos trabajando en las siguientes líneas de acción para contribuir a hacer frente a esta realidad:

Junto a Fe y Alegría (FyA) y el Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) seguimos trabajando para que los niños y niñas de nuestros centros educativos puedan continuar con su educación y con todo lo que la escuela suponía para ellos en términos de alimentación y acompañamiento.

En Ecuador trabajamos para ofrecer acompañamiento educativo y de aprendizaje a más de 3.200 niñas, niños y adolescentes, dotando a docentes y familias de los recursos tecnológicos básicos (conectividad), contextualizados y pertinentes, así como de formación y medios de comunicación para un aprendizaje adaptado a las circunstancias de la emergencia sanitaria.

En Argentina, además de proveer de alimento y elementos de higiene a las familias, estamos distribuyendo material didáctico y recarga de datos de teléfonos móviles para la comunicación de alumnado con docentes.

En Venezuela, utilizamos las redes sociales, el contacto telefónico, los carteles y otros recursos para llegar a nuestros estudiantes.  Además, hacemos llegar a las familias de los estudiantes materiales y recursos educativos, que les permitan realizar las actividades escolares en el hogar y generamos las condiciones de movilidad y acceso a las comunidades que se encuentran en sectores periurbanos, rurales e indígenas.

En países como Líbano, estamos facilitando acceso a la educación on line a través de aplicaciones como Whatsapp, donde los docentes envían vídeos de un minuto para explicar sus lecciones. También utilizamos otras plataformas on line en las que se cuelgan vídeos y se intercambian ejercicios entre el personal docente y el alumnado.

La situación de emergencia no ha impedido que sigamos desarrollando nuestro programa para la mejora de la empleabilidad y la inserción laboral en 18 países de América Latina y Caribe. Debido a la pandemia del Covid19, los países veían muy difícil seguir desarrollando las formaciones, pues, en esta zona, sólo entre un 20 a 30% de los estudiantes tiene internet en sus domicilios.  Por eso hemos producido recursos didácticos, tanto para PC como para dispositivos móviles, en modalidad virtual, descargable, e imprimibles y hemos formado a los tutores y tutoras en el manejo de estos recursos para garantizar la continuidad del programa.

Más de la mitad de la población estudiantil del mundo no tiene ordenador en casa y más de 700 millones no tienen Internet. La radio es una de las mejores soluciones ante la brecha digital. Es la vía que utilizamos en numerosos países para facilitar que nuestros alumnos y alumnas puedan continuar con su educación.

En R. D. del Congo, la radio es la tecnología más accesible para la población, al menos el 80% tiene una radio. Por eso, en esta situación de emergencia es el mejor medio para alcanzar el mayor número de estudiantes. Como soporte a lo que se transmite a través de la radio, desarrollamos cuadernillos y materiales didácticos que repartimos en los domicilios para que los niños y niñas puedan completar su formación, como es el caso también de países como Paraguay.

En Venezuela, a través del canal de radio de Fe y Alegría (IRFA), hemos desarrollado un programa radiofónico llamado “La escuela y la radio” orientado a la primera infancia que implica a las familias y les ofrece herramientas para poder seguir con la formación. Además contamos con el programa “Sin Salón” que incluye guías de aprendizaje para personas jóvenes y adultas.

Se ha abierto el canal “Una Palabra Oportuna”, con micros radiofónicos y de WhatsApp para el apoyo actitudinal, psico-emocional y espiritual. De esta forma, hemos conseguido llegar al 85% de los más de 100.000 estudiantes a los que llegamos en condiciones “normales”.

Y en Ecuador estamos estableciendo redes de apoyo con emisoras de radio o televisiones u otros medios posibles de comunicación alternativa para la atención de familias y estudiantes sin acceso a internet.

Los profesores y profesoras son uno de los grupos profesionales más estratégicos de un país y clave en la calidad de la educación. Por ello, trabajamos para atenderlos y acompañarlos ante los desafíos que nos plantea esta pandemia, para que puedan continuar ofreciendo una educación de calidad a nuestros estudiantes.

En Haití, aseguramos el salario de los docentes ya que, debido a la baja inversión del gobierno en este sector, muchos de ellos no reciben su salario, dejándolos en una situación muy precaria.

En este contexto, un gran número de docentes, no está acudiendo a los centros educativos a dar clase. Ante esta situación de vulnerabilidad, más que nunca, es necesario poder garantizar una educación de calidad para los niños y niñas de Haití.

En Venezuela, hemos dotado a nuestro personal docente de las herramientas tecnológicas necesarias para atender a la población estudiantil en esta modalidad de educación a distancia: teléfonos inteligentes, ordenadores o tablets y conexión a Internet, entre otros.

 

Además, debido a que su sueldo es tan limitado que no cubre las necesidades básicas y el abandono de la profesión es alto, les ofrecemos un bono económico para que tengan un mejor acceso a alimentos tanto ellos como sus familias.

Para muchos niños y niñas, la escuela es también el lugar donde recibían su alimentación diaria, por lo que el cierre de los centros educativos está poniendo en riesgo su seguridad alimentaria. Cuando existe una deficiente nutrición, el estado inmunitario de la persona se debilita y el riesgo vital ante el covid-19 se incrementa.

Dadas las escasas oportunidades de tratamiento que el contexto sanitario ofrece en numerosos países, es importante reducir este riesgo y mejorar el estado nutricional y la respuesta inmunitaria.

En Venezuela, ya había niños que se encontraban en situación de riesgo nutricional. Con el cierre de las escuelas existe una fuerte preocupación por la alimentación escolar de estos menores dentro de los núcleos familiares. Por eso, hemos puesto en marcha varias iniciativas: el “bono para alimentación” de nuestros estudiantes, una transferencia mensual de 30 euros por estudiante, que se puede utilizar por pago móvil para la compra de alimentos en cualquier establecimiento comercial; la entrega de 2.500 bolsas de comida al mes para aquellas zonas del país donde todavía es posible la llegada de proveedores para el reparto de alimentación y existen ciertas condiciones de seguridad en el entorno de los centros; y la modalidad de plato servido para el caso de internados y escuelas agropecuarias, entre otras.

En Haití, la emergencia causada por el COVID-19 pone en estado de alerta a un país que se enfrenta al empeoramiento de una situación humanitaria ya compleja. Más del 40% de la población (4,6 millones de personas) ya se encontraban en estado de inseguridad alimentaria. Además, solo el 12% de hogares tienen acceso a agua, lo que dificulta, entre otras cosas, cumplir con las medidas de prevención establecidas.

El cierre de escuelas, supone que muchos niños y niñas no cuentan con la comida diaria que recibían en la escuela. Por eso, estamos distribuyendo a las familias una canasta básica mensual compuestas por arroz, frijoles, maíz, azúcar, aceite, galletas saladas, pasta y sal.

En Malawi, estamos distribuyendo harina de avena a 290 familias (5k por familia), ya que la comida distribuida en la escuela era, muchas veces, la única ingesta del día para gran parte del alumnado. Y en Ecuador estamos asegurando la provisión de canastas básicas de alimentos para más de 1.000 familias en riesgo.

El cierre de las escuelas provocado por la crisis sanitaria, la inseguridad económica y alimentaria que, frecuentemente, provoca, y la falta de medidas de protección social están asociadas con un mayor riesgo de abuso y explotación infantil, negligencia y violencia de género contra las niñas, de matrimonio infantil, precoz y forzado y prácticas dañinas como la mutilación genital.

La emergencia provocada por la Covid-19 está suponiendo un retraso en la implementación de los programas de protección a niñas y adolescentes, por lo que se corre el riesgo de retroceder en lo ya avanzado.

Desde Entreculturas, junto a Fe y Alegría, seguimos trabajando a través de nuestro programa La Luz de las Niñas, en países como Argentina, Guatemala, Chad o Haití, para protegerlas y acompañarlas en esta situación y hacer posible que continúen con su educación.

En Guatemala, las restricciones impuestas a nivel nacional han supuesto una caída en los ingresos de las familias, afectando la, ya de por sí, frágil situación alimentaria (un 46% de la población infantil sufre desnutrición crónica). Esto ha obligado a las familias a buscar recursos económicos para la supervivencia y afectará especialmente a las niñas y mujeres.

El aumento de la pobreza junto con el cierre de las escuelas podría forzar a muchas niñas a abandonar la escuela, e incluso a no volver una vez se vuelvan a abrir. Ante esta situación, estamos sensibilizando a la comunidad sobre la importancia de la educación. Además, apoyamos a niñas referentes de las comunidades para que sean líderes y motiven a sus compañeras a continuar con las clases y puedan dar  seguimiento y monitorear sobre la situación de las niñas en sus comunidades.

En Chad el gobierno del país ha decidido reabrir las escuelas para los últimos cursos de secundaria inferior y superior en año de exámenes finales. Sin embargo, no todos los estudiantes han regresado a las aulas. En muchos de los centros solo han asistido ahora el 54% de los estudiantes de cursos intermedios y el 52% de los alumnos de los niveles superiores.

Entre algunas de las causas se encuentran los embarazos prematuros o los matrimonios forzados a los que se han visto abocadas muchas jóvenes durante el cierre de los centros. Por eso estamos apoyando a más de 13.000 niñas y adolescentes del país para garantizar su permanencia en la escuela.

En Argentina, hemos organizado una Red de escucha al personal de educadores y educadoras de FyA dando prioridad a las mujeres. Hemos acompañado a las menores víctimas de violencia que iban surgiendo en las familias. Además, hemos puesto en marcha la campaña “Estamos con vos” con la intencionalidad de transmitir que “no estar sola” es fuerza para transitar las vivencias y posibilidades de buscar ayuda.

En Haití, el confinamiento en los hogares, sumado a la situación económica, aumenta los conflictos domésticos y expone a las niñas y a las mujeres a una mayor violencia, en un contexto donde la violencia doméstica está normalizada. Por otro lado, el impacto económico en las familias puede provocar un aumento de la trata y explotación de las niñas, así como del trabajo infantil, una realidad muy extendida en el país, que afecta especialmente a las niñas que provienen de zonas rurales y que son enviadas a trabajar en el servicio doméstico.

Estamos llevando a cabo acciones de sensibilización a las comunidades para prevenir la violencia y hemos seguido a distancia algunos de los casos detectados. Sin embargo, es fundamental reforzar el acompañamiento psicosocial y psicopedagógico a las niñas, así como las acciones de protección y prevención de violencia que se venían haciendo desde las escuelas.

Si algo ha puesto de manifiesto el Covid-19 es que debemos reforzar y reavivar la ciudadanía global para hacer frente a esta epidemia que traspasa fronteras. Desde Entreculturas estamos acompañando a educadores y centros educativos con los que trabajamos en España.

Acompañamos a los centros en base a sus necesidades, ofreciendo ideas y recursos a los profesores y profesoras que integran la Red Solidaria de Jóvenes. Y seguimos impulsando el trabajo de ciudadanía global junto a la red internacional de jóvenes Red Generación 21+, adaptándonos a las circunstancias del contexto.

Además, desde nuestras redes educativas hemos ejercido también la solidaridad en estos tiempos tan difíciles. Inevitablemente, junto a nuestros programas de ciudadanía global hemos habilitado mecanismos de apoyo y solidaridad con el alumnado y colectivos relacionados con nuestra intervención y que en estos momentos tan complejos necesitan de todo nuestro apoyo.

La brecha digital y el apoyo psicosocial son claves para demostrar que una ciudadanía comprometida, que la comunidad educativa es posibilitadora de cambio aquí y allí, canal de solidaridad en el entorno cercano y global.

Hemos puesto en marcha dos medidas complementarias: cubrir las necesidades básicas de alimentación y dotar de recursos (informáticos y de conexión Wi-Fi) para que el alumnado pueda avanzar con su formación y acceder a los contenidos educativos que se imparten telemáticamente.

También hemos puesto en marcha formaciones online para educadores y educadoras, tanto de centros educativos como de organizaciones sociocomunitarias, que trabajan con adolescentes y jóvenes en situación o riesgo de exclusión social adaptadas a la situación que ha provocado la Covid-19.

Si los países no priorizan a los colectivos que están en mayor desventaja, la crisis sanitaria aumentará la desigualdad educativa y 10 millones de niños y niñas podrían no volver nunca al colegio.